Desde el 29 de abril hasta hoy domingo 4 de mayo, la provincia de San Luis fue epicentro de dos de las celebraciones religiosas más significativas de la región: las festividades del Cristo de la Quebrada y del Señor de Renca. Miles de fieles se congregaron en ambas localidades para renovar su fe y participar de las tradicionales misas y procesiones.
Cristo de la Quebrada: una multitudinaria muestra de fe
En Villa de la Quebrada, el operativo de seguridad comenzó el 29 de abril, con la participación de más de 350 efectivos policiales por día, anticipando la llegada de entre 300.000 y 400.000 visitantes durante la semana. El 3 de mayo, día central de la festividad, se registró el ingreso de 65.698 personas y 13.450 vehículos.
La misa principal fue presidida por el obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, quien destacó: “Este 3 de Mayo, San Luis se viste de fiesta con doble túnica, primero con el Señor de Renca y ahora con el Cristo de la Quebrada, hay un solo sentido, venimos por Cristo, Él nos cuida”.
Señor de Renca: 260 años de tradición y devoción
La localidad de Renca celebró los 260 años de veneración al Santo Cristo con una serie de actividades que incluyeron una peña folklórica el 2 de mayo y la misa central el día 3, también presidida por monseñor Barba. Miles de peregrinos, provenientes de distintas provincias y países vecinos, participaron de la procesión y rindieron homenaje al “Santo del Espino”.
La intendenta Romina Peralta expresó que la festividad trasciende fronteras y que este año se puso especial énfasis en la conectividad y organización para recibir a entre 50.000 y 60.000 visitantes.
Monseñor Barba resaltó la importancia de estas celebraciones para la comunidad: “San Luis es un pueblo muy creyente, muy religioso. Tenemos dos grandes protectores que es el mismo Jesús con dos títulos distintos. El pueblo de San Luis capta con profundidad esta devoción a Jesús y viene a cumplir con las promesas, a renovar la esperanza. Nuestra función es escuchar todo y llevarlo a los pies del Cristo acompañando la fe y la devoción”.
Ambas festividades no solo fortalecen la fe de los sanluiseños, sino que también impulsan la economía local, con la participación de emprendedores y artesanos que ofrecen sus productos a los visitantes. La provincia se prepara ya para el próximo año, esperando nuevamente recibir a miles de fieles en estas tradicionales celebraciones
